Cómo enseñar a un cachorro a no morder

Los cachorros, son criaturas venidas al mundo, con unos instintos innatos y sin pulir, nuestra tarea es educarlo de tal forma que no nos cree perjuicios y  podamos sentirnos a gusto con ellos. En definitiva enseñarles que no sean unos perros sin modales similares a los salvajes, todo en pro de su salud, educación y comportamiento adecuado, para convivir entre las personas. Si permitimos que un perro  muerda y además haga daño sin ser controlado, estamos induciendo a que el perro no sepa sus límites con los inconvenientes que esto conlleva una vez de adulto. Por tanto junto con la socialización y en busca de un vínculo, lo más fuerte posible además, tenemos que ser capaces de enseñarle hasta que límites puede hacer uso de sus instintos.

Los cachorros, cuando les están saliendo los dientes, obtienen mucho placer con la masticación y les encanta hacerlo, tanto para reforzar sus dientes,calmar las molestias del crecimiento o simplemente para explorar su entorno. También muerden mucho por problemas de ansiedad, falta de atención, aburrimiento o estrés de confinamiento (demasiado tiempo solo y encerrado), por lo que la debida atención y paseos diarios es algo que se merecen y necesitan. Por lo mismo es importante que haga el suficiente ejercicio y les dediquemos unos minutos diarios al juego.

Lógicamente la mordida es uno de sus instintos innatos y hay que diferenciar entre, que el perro muerda objetos, zapatos, muebles o todo lo que se encuentre a su alcance y la mordida a las personas. En el primer caso, muy molesto por cierto, cuando destroza nuestros mejores zapatos, el sofá u objetos de valor, son hechos normales que a medida que vaya dejando de ser cachorro, irá desapareciendo tal actitud, pero se centra principalmente en un error por nuestra parte, ya que no le prestamos la atención y tiempo debido a las necesidades de juego. Tenemos que hacernos con varios juguetes (mordedores) para cachorros y blandos adaptados al crecimiento y fuerza de sus dientes, primero para no dañarlo y segundo para que le estimule más. Al principio tenemos que interactuar con los juguetes y él, para que le agraden y después dejárselos para que en los momentos de aburrimiento, los tenga a su alcance y prefiera estos juguetes blandos, incluso quizás que emitan un ruido, en vez de un zapato o lo que sea que se encuentre a su alcance, lógicamente apartamos todo lo que no queremos que alcance y no le dejaremos nunca que juegue con ellos, es decir si no queremos que nos destroce zapatos, cuando veamos que de cachorro lo hace y le dejamos porque es un cachorrito y nos hace gracia, estamos indicándoles que los zapatos pueden morderse.

 

Ahora vamos a centrarnos en la mordida a las personas:

De las tres semanas de vida hasta los cuatro meses, los cachorros, aprenden a controlar la fuerza de su mordida a través del proceso a la inhibición de la mordida, basado en el juego e interactuando con la madre de los cachorros y ellos mismos, mediante juegos de lucha, caza, persecución y presa. Esto les permitirá aprender, que deben ceder en la mordida, cuando la intensidad de la misma, va más allá de los límites tolerables para un juego correcto. Esto es lo que debemos enseñarle una vez el cachorro esté entre nosotros y ya no tiene a su madre o hermanos para aprenderlo, debe saber que sus dientes pueden hacer daño y que a esto no lo aceptamos. Por tanto iniciaremos el juego con nuestro cachorro, cuerpo a cuerpo, de paso nos servirá para fomentar el vínculo; sin juguetes intermediarios, con nuestras manos. En el momento que nos haga daño, haremos lo mismo que harían sus hermanos enzarzados en el juego, chillamos indicando que nos ha hecho daño y nos retiramos del juego inmediatamente, hasta pasados varios minutos u otro momento de juego, para que el perro comprenda que si nos hace daño, dejamos de jugar y nos retiramos.

Lo importante es enseñarles a no morder a las personas o a controlar la fuerza de su mordida, desde el primer momento que llega a casa y lo separamos de su madre o hermanos. Usando este método de inhibición a la mordida, lo único que estamos haciendo es continuar con el mismo sistema que el cachorro ha conocido desde que empezó a interactuar con sus hermanos, de la forma más natural, simple y ya conocida por el cachorro.

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